Calaveritas
EL PEJE
Ni Nico pudo salvar
al amor de los ancianos.
Cansado de tanta lata
regresó con los marcianos.
No lo mató el desafuero
ni las transas ni su facha.
Dicen que más bien fue el güero
que en Bucareli despacha.
El caso es que se peló
con muerte nada honorable:
al terminar el "compló",
¡se lo chupó El Innombrable!
EL PRD
Por asaltar las tribunas
con modos muy refinados
ya descansan en sus urnas
estos ilustres finados.
Bejarano en nicho dorado,
adquirido por Ahumada,
y la Padierna a su lado
le acompaña enamorada.
Ponce también chupó faros
y el secreto se llevó
no hubo tiempo de enterarnos
dónde la lana quedó.
El Peje sigue viviendo
porque según lo que oí
a la muerte dijo riendo:
¡yo siempre he sido del PRI!
James H. Stout

